lok’ tavanej

marzo 23, 2010

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares

Filed under: rompecabezas — Gurisa @ 8:05 pm

Desechando lo desechable

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco…

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!

¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.

Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?

Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!

¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!

Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y tire que ya se viene el modelo nuevo’.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo… ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa  ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! . ¡Tooodo guardábamos!

Cosas que nunca usaríamos… Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos  las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.

Marciano Durán

Hermanas

Filed under: de pasadita, historias y otras cosas — Gurisa @ 6:17 pm

Hace mucho me enviaron este correo, hoy lo releí y quiero postearlo para compartirlo.

Una mujer estaba sentada en un sofá, tomando té helado con su madre.

Mientras hablaban de la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de la edad adulta, la madre hizo sonar los cubos de hielo en su vaso fuertemente y luego miro fijamente a su hija.

‘Nunca te olvides de tus hermanas’ le advirtió, dando vueltas a las hojas de té en el fondo de su vaso. Ellas se volverán cada vez más importantes con el paso del tiempo. No importa cuánto ames a tu esposo, no importa cuánto ames a los hijos que tengas, vas a necesitarlas.

Recuerda salir con ellas siempre, hacer cosas con ellas siempre. Recuerda que cuando hablo de tus Hermanas me refiero a TODAS las mujeres … tus amigas, tus hijas, y todas las otras mujeres que estén ligadas a ti. Las vas a necesitar.

Ella escuchó a su madre. Mantuvo contacto con sus hermanas y cada vez tuvo más amigas con el paso de los años. Conforme estos fueron pasando, uno tras otro, ella fue entendiendo, gradualmente, a lo que su Madre se refería.

Conforme el tiempo y la naturaleza presentan sus cambios y sus misterios en la vida de una mujer, tus verdaderas Hermanas siempre permanecen.

Después de mis 40 años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido:

El tiempo pasa

La vida ocurre

Las distancias separan

Los hijos crecen

Los trabajos van y vienen

La pasión disminuye

Los hombres no siempre hacen lo que se supone que deberían hacer

El corazón se rompe

Los padres mueren

Los colegas olvidan los favores recibidos

Las carreras o profesiones llegan a su fin

PERO…

Tus Hermanas siempre están ahí, no importa cuánto tiempo ni cuantas millas haya entre ustedes. Una amiga nunca está demasiado lejos para llegar a ella cuando la necesitas.

Cuando tienes que caminar por un valle solitario y tengas que hacerlo por ti misma, las mujeres de tu vida, estarán alrededor del valle, alentándote, orando por ti, empujándote, interviniendo por ti, y esperándote con los brazos abiertos al final del camino. Algunas veces, incluso romperán las reglas y caminarán a tu lado … O te llevarán cargada.

Amigas, hijas, abuelas, madres, hermanas, suegras, nueras, cuñadas, nietas, tías, primas, sobrinas: son una bendición en la vida!

Cada día, seguimos necesitándolas.

GRACIAS…

marzo 11, 2010

Forbes

Filed under: expresiones de yo — Gurisa @ 10:44 pm

Slim es el hombre más rico del mundo; tiene 53 mil 500 mdd, centavos más centavos menos…

Ha hecho su fortuna en este país, México, en el que al mismo tiempo hay 60 millones de personas en pobreza, y 40 de ellos en pobreza extrema…

No es relativo, no casual. Desde mi filosofía, nadie hace una fortuna de ése  tamaño, en estas circunstancias, sin que haya tenido que pasar por encima de alguien o algunos más. Es decir y tal como afirma Mafalda:

“Nadie amasa una gran fortuna sin hacer harina a los demás”

http://www.jornada.unam.mx/2010/03/11/index.php?section=economia&article=022n1eco

P.D.: El Chapo es el #937… qué decir.

marzo 9, 2010

Charlas de “sobremesa”

Filed under: expresiones de yo — Gurisa @ 6:34 pm

Ahora que vivo, nuevamente, con mis padres y hermanos, platicamos mucho, de varias cosas, de todas las cosas. Es como si durante mucho tiempo hubieramos incubado una curiosidad por infinidad de temas y sólo quisiéramos discutirlos entre nosotros, sobre todo este tiempo que estuvimos lejos.

Lamentablemente, la mayoría de las veces terminamos desolados, con miradas tristes, entrañables, nostálgicas… eso por decir lo menos, porque lo cierto es que detrás de ese mirar hay mucho coraje, mucha tristeza, impotencia.

El sábado platicamos, una vez más, del estado de violencia en el que vivimos. A un conocido le quitaron la camioneta a las puertas de su casa, lo balearon sin que ninguno de los disparos, afortunadamente, lo alcanzara; su esposa e hijos salieron al oír los disparos, pero él alcanzó a advertirles, con un grito, que se metieran. Se han ido de la ciudad, los niños llevan dos semanas sin ir a la escuela, no salen, son presas del temor de que algo similar o peor vuelva a ocurriles.

***

La idea es cerrar toda la casa, no basta con que haya una malla ciclónica y muros altos, hay que cerrarla, poner otro zaguan antes de la entrada principal y, rigurosamente, dejar las llaves del carro colgadas cerca de éste, por si se lo quieren llevar.

No se sale de noche y si es así, no se regresa, se queda en un lugar seguro y sin andar por las calles… de preferencia no se sale. No se carga el ipod, el PSP, la lap o cualquier otro aparato que llame la atención… de ser posible, ni el teléfono (lo cual ya no suena tan lógico).

Nada de lugares públicos con grandes concentraciones: cine, conciertos, teatros, antros, fiestas…

***

Nos robaron el país. Nos han robado todo. Vivimos en un estado de violencia, impunidad, miedo… todo alimentado por la corrupción y la indiferencia, no sólo de quienes nos gobiernan, sino de la sociedad misma. En aquella charla sabatina, yo decía que la gente tenemos que hacer algo, que está bien tomar precauciones, plantearnos el peor de los escenarios y tener reservas, pues es por instinto de sobrevivencia… pero no vamos a vivir así siempre. No voy entregar mi vida, mi libertad, no voy a hacer como que toda esta situación es normal y me voy a acostumbrar; no voy a cambiar mis rutinas, ni a adoptar nuevos hábitos; no voy a hacer todo esto cotidiano, no me va a dejar de importar, de incomodar, de avergonzar.

***

Tengo 25 años. Me gusta mi país. Trabajo por él, para ser feliz aquí. No me quiero ir, no lo quiero perder, no quiero que todos nos veamos con miedo, que huyamos los unos de los otros, que nos olvidemos que esta tierra es nuestra, que es nuestra porque nacimos aqui, porque nos alimenta cultural, social, emotiva, tracionalmente; que es nuestra porque muchos ya lucharon para que eso sea posible.

***

No voy a poner otro zaguan, si acaso dejaré las llaves cerca del carro. Voy a salir a las calles, a mis calles; las voy a caminar, a transitar, a sentir, a retratar como he hecho siempre… no me voy a cansar de hacerlo y, tal vez, ellos sí se cansen de despojarme de eso.

octubre 14, 2009

Cotidiano XIX

Filed under: historias y otras cosas — Gurisa @ 3:03 am

Efusivamente… eróticamente, me llamó “mi novia hermosa”… y yo ni lo esperaba, ni lo imaginaba, vaya, esta vez, ni siquiera lo deseaba… pero él lo dijo.

Y creo que sus ojos brillaban, puedo suponerlo, a pesar de que un frío monitor y miles de kilómetros nos separaban, pero no sólo puedo suponerlo, lo sé.

Y también sé, que cuando lo dijo me quedé sin aliento, me costó trabajo recuperar el temple y un temblor me estremeció cada músculo del cuerpo y él no pudo verlo, pero sé que lo supuso, sé que lo sabe.

Y nos dijimos todas esas palabras que nos reconfortan, y nos hicimos esas promesas que sí cumpliremos y, a pesar del monitor, sentimos el calor de nuestra inalámbrica compañía…

octubre 7, 2009

Zozobra

Filed under: de pasadita — Gurisa @ 4:39 pm

¿Por qué uno nunca hace las preguntas adecuadas a tiempo?

¿Por qué ese enfermizo afán de someterse a las tardías pero taladrantes dudas?

octubre 6, 2009

Gracias Negrita

Filed under: lo favorito — Gurisa @ 3:19 am

Es muy doloroso saber que ya no está aquí, en este mismo tiempo, en este mismo espacio…

es triste, porque yo que quería verla en vivo, en alguna plaza, con esa voz protectora, siempre protestando, siempre a la vanguardia de cualquier causa que tocara su corazón de enorme sensibilidad, ya no podré…

“te ví, te ví, te ví… yo no buscaba a nadie y te ví…”

“quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón…”

“sólo le pido a Dios, que el futuro no me sea indiferente…”

“Te sentirás acorralada te sentirás perdida o sola tal vez querrás no haber nacido…”

todos estos fragmentos de poemas, pequeños textos quedaran viviendo en mí; cuando los escuche, como siempre, veré a esa hermosa mujer, a esa gran mujer, a esa valiente mujer, a esa entrañable mujer… al ser humano que no se cansó de ser nunca la voz de los que no eran escuchados…

Gracias Negrita, gracias por todo…

PD: es muy triste, además, porque poco a poco nos estamos despoblando de estas presencias esperanzadoras… pero por supuesto, no las vamos a olvidar…

“La pluma es la lengua de la mente”

Filed under: de pasadita — Gurisa @ 2:46 am

Don Quijote y Sancho

Sábado en la calle Madero…

“Ésta que llaman fortuna es una mujer borracha y antojadiza y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quién derriba ni a quien ensalza.” Fortuna Don Quijote

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