lok’ tavanej

junio 30, 2007

Cotidiano IV

Filed under: historias y otras cosas — Gurisa @ 10:11 pm

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Ha estado lloviendo a cántaros. Es normal por la época, pero nunca deja de sorprender el poder de la naturaleza, que a últimas fechas se ha recrudecido en forma general, seguro anunciando algo que es evidente, pero que como todo, nuestro gran ego nos impide dilucidar.

En fin… ahora llueve a cántaros -nunca he entendido el origen de esa expresión; sin embargo, es obvio que se refiere a que llueve tremendamente, y así es-, llueve descomunalmemte, apenas se puede ver a través del cristal.

Viene la lluvia a colación, no sólo porque ahora está ocurriendo sino más allá de eso, porque me trae algunos viejos recuerdos… por ejemplo, recuerdo alguna vez en que le contaba a alguien sobre un sueño, un sueño lejano: comenzaba a llover y el cielo se desprendía de forma iracunda y comenzaba a caer al suelo. Para esto, el cielo no era más que unos grandes tablones de los que se utilizan para hacer anuncios espectáculares. Detrás del cielo ya caído comenzaba la inmensidad y había un vacío inexplicable… de pronto, pequeños soldaditos británicos, en forma de miniaturas… muñecos graciosos, comenzaban a desfilar de un lado a otro y comenzaban a disparar sus pequeñas bayonetas… y sí, las balas no eran más que gotas de lluvia que caían en girones con gran coraje y se estrellaban en la tierra, sembrando miedo… no, sólo sembrándome miedo. Y todo lo veía en un tercer plano.

Durante años asocié lo anterior al profundo miedo que sentía cuando comenzaba a llover… es algo muy extraño. Nadie lo supo, hasta que -como ya mencioné-, se lo conté a una persona muy importante en mi vida; la cual, posterior a esto tuvo un sueño en el que según él comenzaba a llover y él y yo corríamos por todos lados… entonces de la nada aparecían grandes burbujas y yo era atrapada por una de ellas… nos separábamos, yo flotando en la burbuja y el intentando romperla. A la larga así fue, pero me dio mucho gusto que fuera él la primera persona en saberlo.

Fue un secreto díficil… incluso ahora, nunca he escuchado que nadie hable de un temor similar; es decir, a la gente le dan miedo las arañas o los insectos o la oscuridad, en fin… pero no la lluvia.

Con el tiempo, fue un miedo que fui superando, hasta lograr disfrutar una tarde de lluvia y sentir un placer inmenso al respirar el olor a tierra mojada que deja a su paso. A veces recuerdo las tardes en que pasaba sentada tratando de desviar mi pensamiento a otras cosas y evitar esa sensación de soledad que sentía cuando las gotas de lluvia se estrellaban contra el cristal… era una niña, asustada, sola y que nadie entendía esas tardes de llanto. Si veo en retrospectiva, como bien dice un gran amigo, nada es para tanto y yo agregaría que nada es para siempre.

En estas tardes de lluvia -que aún son difíciles, por los viejos recuerdos-, decido sentarme frente a la ventana a escuchar el sonido de las gotas estrellándose en el cristal, regularmente lo hago acompañada de un buen libro, y creo que es muy revitalizante… aunque es también en esta época cuando me invade la melancolía.

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