Archivos de la categoría ‘historias y otras cosas’

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Cotidiano XIX

Octubre 14, 2009

Efusivamente… eróticamente, me llamó “mi novia hermosa”… y yo ni lo esperaba, ni lo imaginaba, vaya, esta vez, ni siquiera lo deseaba… pero él lo dijo.

Y creo que sus ojos brillaban, puedo suponerlo, a pesar de que un frío monitor y miles de kilómetros nos separaban, pero no sólo puedo suponerlo, lo sé.

Y también sé, que cuando lo dijo me quedé sin aliento, me costó trabajo recuperar el temple y un temblor me estremeció cada músculo del cuerpo y él no pudo verlo, pero sé que lo supuso, sé que lo sabe.

Y nos dijimos todas esas palabras que nos reconfortan, y nos hicimos esas promesas que sí cumpliremos y, a pesar del monitor, sentimos el calor de nuestra inalámbrica compañía…

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Quisiera saber

Abril 9, 2009

Del sol sólo sé que es de luz y fuego
del mar que al final se convierte en hielo
no puedo entender la guerra y las cruces

Del pan sólo sé que lo amasa el trigo
y sé que en el bosque hay un ciervo herido
quisiera saber cuándo no se sufre

Yo sé que la luna no da la cara
y sé que el presente ayer fue mañana
yo sé que que al final solo quedan huesos
y se que en los ojos vive el misterio
quisiera saber cuándo no se sufre
cuándo no se sufre

De Dios sólo sé que ha llegado tarde
y sé que el papel si lo prendes arde
no puedo entender la ciudad sin luces

Yo sé que la lluvia lo moja todo
y sé que no hay vida en un cuerpo solo
quisiera saber cuándo no se sufre

Yo sé que la luna no da la cara
y sé que el presente ayer fue mañana
yo sé que que al final solo quedan huesos
y se que en los ojos vive el misterio
quisiera saber cuándo no se sufre
cuándo no se sufre

Yo sé que el invierno es un árbol muerto
y sé que la vida es un algo incierto
quisiera saber cuándo no se sufre
cuándo no se sufre

Pedro Guerra

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Cotidiano XVIII

Marzo 6, 2009

Me he abstraído del momento, aún cuando puedo escuchar todo lo que dices y ver tus ojos llenarse de lágrimas mientras contienes un suspiro para evitar romper en verdadero llanto.

Nos veo de lejos, tratando de encontrar algo que se nos perdió tan demasiado atrás. Desesperados. Asustados. Tal vez en aquel atrás pudimos haberlo encontrado, un tanto desgastado, es cierto, pero no tan roto como ahora nos topa.

Es como ver una película de humor negro, con cierta sorna y algo más de ironía; un film cotidiano que retrata el inmisericorde paso del tiempo, mientras una banda sonora, inundada de estribillos hablados adorna una escena crucial para la vida de dos personajes que están a punto de hacerse grises por la marca del olvido.

Así nos veo, mientras intentas hablarme de amor, de un amor que parece te has inventado. Recuperas ese amor que me inventé y tratas de dibujármelo.

-Te Amo

Y he logrado abstraer una parte de mi para hacer una instrospección de esta imagen que, al igual que todas las que representamos, se me quedará anclada sin poder removerla, la almacenaré con todo lo que has sido, quedará en aquel pedazo de mi que habitas sin mudanzas futuras.

Yo también Te Amo, pienso. Te amo el 03 de agosto de 2006; te amo el 26 de julio de 2006; te amo el 17 de septiembre de 2006; te amo el 04 de mayo de 2006; te amo el 22 de febrero de 2007; te amo el 22 de diciembre de 2006; te amo el 18 de enero de 2007; te amo incluso el 17 de enero de 2009… y te amo todos los días que no he escrito, pero que viví a tu lado desde que me topé con tu canto, en un nocturno Colegio de Ciencias y Humanidades, sentada frente a tí y soñando que un día mi beso estaría en tu boca…

…pero no Te Amo el 27 de febrero de 2009, ni los días que seguirán a éste, que después se convertirán en semanas, las que construirán meses y que, a la postre, harán años que no estaré contigo, que no pasaremos en un abrazo y que mi beso no anidará en tu boca.

***

Te quiero. Amo el sueño que creí podíamos construír.  Extraño las tardes de trova que culminaban cuando caía la luna sobre nuestros pasos; extraño tu mano mientras poblabamos la nocturna Ciudad de México y nos internábamos en su boca oscura, seguros de estar el uno junto al otro. Extraño tu sonrisa recibiéndome a las puertas de alguna peña, de algún bar; extraño tu beso de bienvenida. Extraño nuestras noches, sorteando batallas espasmódicas y entrecortadas; extraño tu mirada matutina.

***

Intento decirte que el amor se cansó de tanto resistir y mientras seguías tu camino, mi estación puso en puerta su letrero: “cerrado por derribo”.

Vuelvo a mi, veo tus ojos, los de siempre, los de las buenas historias. Mi abrazo es lo único que puedo ofrecerte y la seguridad de que no tengo nada que reprochar, ni a ti ni a nuestro tiempo juntos.

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Cotidiano XVII

Enero 15, 2009

Él le dijo que el Amor es únicamente comprensión.

Entonces ella lo rebatió.

Ella le dijo que la comprensión sólo es una pequeña parte de la compleja composición que es el Amor.

Entonces él protestó.

Él le dijo que estaba muy confundida.

Entonces ella decidió que lo meditaría.

Él asintió.

Ella me lo dijo a mí… yo reí.

Entonces entre ella y yo, durante largo rato, reinó el silencio. Frente a nosotras estaba el Palacio de Bellas Artes, los paseantes  poblaban el escenario, parejas en su mayoría. Sin duda, ambas hacíamos la misma lectura del panorama. Era como ver un cuadro surrealista viniendo hacía nuestras miradas, ya de hace un tiempo, incrédulas.

Ella rompió el silencio.

-Es que entonces somos díficiles de comprender?

-Eso parece tener sentido -dije sin apartar la vista de un punto en la inmensidad.

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Cotidiano XVI

Enero 7, 2009

acomodando los calendarios/ los calendarios de abajo/ es como me doy cuenta cuánto te he buscado/ cuánto me he perdido/ cuánto quiero volverme a encontrar

Volver a la antigua Patria… volver y reír después de haber dormido un par de horas. Volver a la antigua Patria, planear los días venideros y, pensar en, encontrar tu mirada en ellos.

Volver a la antigua Patria mía, sintiendo que el tiempo sucede por los actos mágicos que vamos ejecutando. Volver y soñar que no se acaba nunca mi canción… volver a ese sueño y escuchar tu voz.

Volver a la antigua Patria nuestra, caminando a media noche, descubriendo las huellas del olvido en el asfalto, conociendo los rincones más fríos de la ciudad, empapelando esquinas, corriendo sin voltear, gritando en los vagones, hablando con desconocidos… volver y creer en lo imposible…

… volver y creer que todo lo que hacemos es para hacerlo posible.

Volver a la antigua Patria.

Volver y llorar con la mudez de las tardes, brincar en los charcos… volver y hablar con los árboles y decirles que vamos ganando.

Volver a la antigua Patria tuya… volver a donde me has invitado pensando que no abandonaremos nunca, volver y prometer todo, hasta lo que sabemos que nos rebasa, hasta lo que sabemos que queremos cumplir, pero no podremos… volver a los sitios favoritos y leer…

Volver a la antigua Patria suya… volver a donde lloramos con sus versos, volver y emborracharnos con su desamor, con su derrota, con la eterna lucha… volver y verles de nuevo, abrazarles, sentir que no nos queremos ir.

Volver a la antigua Patria… y conocernos de nuevo… plantearnos que otro mundo es posible, determinar que luchamos por eso… volver y sentir que cada tarde es larga para vernos, pero lo lograremos. Volver y pensar que nunca será la antigua Patria, que no necesitaremos volver, porque no nos iremos.

Volver a la antigua Patria.

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Cotidiano XV

Diciembre 27, 2008

Un día de oficina en temporada decembrina es…

sólo tres personas en un edificio de siete pisos, haciendo guardía para resguardar no se sabe qué…

jugar beisbol, a las 6.15 pm, con un tubo de papel para envolturas como bate y las horrendas esferas que mal adornan la oficina como bolas…

puertas cerradas por todos lados, fotocopiadoras apagadas y búsquedas inútiles en internet…

lecturas atrazadas…

tabacos en los estacionamientos…

café frío…

sueño profundo…

el mismo pensamiento todo el día…

su ausencia presente en todo…

es desear que el día ya termine, que la semana termine, que sus vacaciones terminen… verle de nuevo…

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Cotidiano XIV

Febrero 5, 2008

Febrero 03, 2008.

Sr. Ik: tiene razón, las tortugas pueden volar… le ragalo ésta.

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Entré al largo y desteñido salón, para variar solo, con sus largas mesas y sus exactas sillas; más su pizarra corta y necesaria. Al fondo y alrededor los cuadros: raros entre las paredes blancas e inmutables… presentes entre la bruma de la monotonía, pero la ví.

Con sus colores vivos y un mar de trazos disformes pero continuos; invariablemente me acordé de tí, de los sueños, pero sobre todo de lo concreto, de lo ocurrido:

…los largos paseos y las charlas perennes me vinieron a la mente, como cuando la vida te sorprende yendo hacia tí. Me acordé de vos, de los miedos y las incertidumbres, pero también de las certezas de ambos y las dudas compartidas que esquivabamos en el abrazo.

Me acordé de tí y del tiempo pasado, de lo que ya no hicimos, aunque volvió lo hecho juntos, lo construído y lo reconstruído.

Me vinieron las horas de entonces, la lluvia, la selva -nuestra selva-, las jirafas, los edificios, los elevadores, los subterráneos, las estaciones, los árboles, las canciones, las mariposas… las tortugas, las deshoras… y las deshoras con sus tortugas… y las tortugas viviendo en las deshoras de tu ausencia, de tu silencio, de tu abandono.

La ví y tenías razón: vuelan y también regresan al destiempo, en el que acostumbrábamos café para dos y tabaco para tí.

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Cotidiano XIII

Enero 22, 2008

Ahora que estoy ordenando un poco mi casa y, como holísticamente se dice, desechando las malas vibras, me topé con tu foto. No la había perdido, creo que entre ese mar de libros, revistas, cuadernos y otras tantas fotos, había naufragado y yo la perdí de vista… la verdad es que no muy me acordaba de ella y la otra verdad es que me sacó no un par de lágrimas, sino toda una lluvia de melancolía que ya me venía guardando desde hace un rato.

Si leyeras esto, sabrías a qué imagen me refiero, tienes una copia, que igual extraviaste entre el mar de indecisiones que eres tú y en ese hondo estuche de guitarra que guarda lo inimaginable, lo que nunca conocí… a un lado libros, otras fotografías o cuadernos, nada de eso.

Apenas nos estabamos conociéndo, de hecho era la segunda vez que salíamos. No era una cita, ni nada de eso, era trabajo… bueno, casi. Tú tenías una presentación y yo tenía que sacar fotos de ese evento. Creo que un par de rollos se me fueron en tí, en tu guitarra, en tu música. Cuando te dí las fotos te gustaron tanto, que nunca podré olvidar nada de lo que dijiste, ni tu sonrisa, ni tu mirada… en realidad no he olvidado nada de lo que juntos éramos. Sólo que esos días del principio fueron muy especiales, de nuestro principo, claro.

No creía que hubiera pasado tanto tiempo, en realidad no es tanto, cierto? Lo que realmente ocurre es que pasaron muchas cosas y nunca he sabido como diferenciarlas: una vez, cuando al principio -de nuevo-, en uno de tus correos usabas los puntos suspensivos frecuentemente; una amiga me dijo que a ella le parecía, desde siempre, que las personas que recurren a los puntos suspensivos, siempre tienen mucho que decir y a veces todo se lo esconden. Entre nosotros todo fue así, todo fueron puntos suspensivos, hasta que llegó el punto final. No sé porqué siempre fuiste tan difícil de penetrar. Cuando callabas me gustaba, porque te veía pensar y de repente soltabas enunciados que eran siempre afirmaciones y eso me hacía sentir segura… creía que después de meditar tanto, no tenías por qué dudar de lo que decías; nunca me dí tiempo para meditar yo misma y darme cuenta qua la que nunca dudó fui yo. Después ya sólo callabas, la idea de Neruda “me gustas cuando callas”, me fue abandonando…. solías, para entonces, decir las cosas más extrañas, creo que eran verdades, como: tiempo, no estoy seguro, tal vez, es que no lo sé, mañana…

Los términos cambiaron. Ya no era como cuándo la fotografía… en términos románticos, poéticos, metafóricos, literarios: me dejé de reflejar en tus ojos y lo ví a través del lente.

Hubo tardes en que quise preguntarte para quién cantabas ahora a pesar de estar conmigo… y pude pasar noches enteras tratándo de entender tu voz, que ya no encenderla.

Sin darme cuenta comencé a olvidar tus fotos, a guardarlas donde no pudiera topármelas, a esconderlas de mí para comenzar a escribir de nuevo la historia, mi historia desde donde me quedé antes de tí, mi protagonista favorito.

Ahora que limpio un poco mi casa, trato de ordenar pequeños pedazos que salen sin que pueda evitarlo, es el eterno rompecabezas de siempre, el de la reconstrucción para dar paso al olvido, como dijera Don Durito de la Lacandona -que me salva de muchas-:

“Antes del amor, se suelen quemar las naves que después, en el desamor, serán reconstruídas con rápidez.”

…espero que mientras lo hago “no aparezcas más sin avisar, (…) tengo con tu fantasma”…